lunes, 10 de diciembre de 2012

Estímulos discriminativos y estafas

Los timos son una excelente herramienta para explicar los mecanismos básicos de nuestra mente, y nos pueden servir además para entender mejor cómo podemos ser engañados y cómo otros pueden aprovechar nuestro propio aprendizaje en nuestra contra. Es lo que sucede por ejemplo con los “estímulos discriminativos”, concepto básico de la psicología de laboratorio que puede ayudarnos a entender cómo estafan a la gente.

¿Qué es un “estímulo discriminativo”? Es aquel en presencia del cual sabemos que si emitimos una conducta, dicha conducta tendrá un determinado resultado, siendo otro el resultado si el estímulo no está presente.

Con animales de laboratorio se suele utilizar a veces una luz, de tal forma que se les enseña que solamente se les dará comida cuando aprieten la palanca si lo hacen cuando está la luz encendida. Es decir, la luz es el estímulo discriminativo. La rata aprende que en presencia de la luz la conducta de apretar la palanca será reforzada, y no lo será cuando la luz esté apagada.

Aquí podemos ver a una rata a la que la intentan enseñar a girar en un sentido sin luz y en otro distinto cuando la luz está encendida...




Esto es importante, ya que mediante el uso de estímulos discriminativos, tras un aprendizaje con el animal, podemos ejercer cierto control sobre su conducta. Algo parecido ocurre en este vídeo. Mirad por ejemplo cómo los experimentadores consiguen que esta rata apriete justo las palancas que ellos pretenden. ¿Cómo? Pues encendiendo la luz que tiene encima cada una de las palancas en el momento que quieren que el animal la pulse. Tras una secuencia correcta premian al animal con comida.



Esto de los estímulos discriminativos no es sólo cosa de ratones. Todos nosotros los usamos cada día. Por ejemplo al circular por la vía pública: luz roja detenerse, luz verde pasar.

Pero no ha de tratarse de una luz, cualquier “cosa” en presencia de la cual sabemos que nuestra conducta tendrá un determinado efecto es un estímulo discriminativo.

Los estímulos discriminativos forman parte de nuestro aprendizaje, y acaban sirviendo para regular nuestra conducta y que podamos así adaptarnos al medio.

La pregunta es…¿puede alguien usar nuestros estímulos discriminativos (que normalmente son útiles para nosotros) contra nosotros? Es decir, ¿puede alguien manipularnos al igual que pasaba con la rata y conseguir que hagamos cosas que de otra forma no haríamos hackeando nuestro aprendizaje mediante la simulación de los estímulos discriminativos que normalmente regulan nuestra conducta? La respuesta es un sí rotundo y de hecho en esto se basan muchos timos.

Por ejemplo, un dependiente de una tienda ha aprendido a lo largo de su vida que no debe dar el dinero a la gente y dejar que se marchen con él, pero un timador puede buscar el estímulo discriminativo ante el cual sí que emitirán dicha conducta: la de darles el dinero.

¿En que condiciones hace el dependiente lo que normalmente no haría? ¿Cuándo entrega dinero a desconocidos el dependiente de una tienda? ¿Qué estímulos discriminativos utiliza para saber que en esa ocasión ha de hacerlo así? Si el timador proporciona esos estímulos al dependiente, éste emitirá la conducta que el timador espera y le acabará dando el dinero. Veamos el siguiente vídeo de una estafa en la que sucede algo así…



Nunca le hubiera dado dinero el dependiente a un desconocido, pero sí al de la furgoneta de seguridad que viene a por la recaudación semanal, dado que ante tales estímulos discriminativos el empleado espera que la conducta de darle el dinero tendrá como consecuencia que éste quedará a buen recaudo, y no que se lo vayan a robar.

Es decir, que una rata aprieta una palanca cuando se enciende una luz y un dependiente entrega todo lo ganado cuando viene un empleado de la empresa que lo recoge habitualmente. En presencia de la luz la rata aprieta la palanca y recibe comida. En presencia de una persona con ese uniforme el dependiente saca los billetes y los entrega, y sabe que el dinero queda seguro con lo que él hace en tal situación.

Los psicólogos encienden la luz para hacer que la rata apriete la palanca. Los timadores traen uniformes falsos para que el empleado les entregue lo que hay en la caja. Normalmente igual que la rata recibe comida ante la luz, el empleado consigue el traslado seguro del dinero al banco si emite la respuesta de darlo en presencia del hombre uniformado. Esta vez el falso estímulo discriminativo engañó al dependiente y su respuesta no obtendrá el resultado esperado por él. Es como si a una rata le pusiéramos de pronto la luz pero al pulsar la palanca no consiguiese comida, la estaríamos timando.

Muchas estafas se basan en esto, en observar las conductas, buscar estímulos discriminativos que controlen dichas conductas, y usarlos para mangarle el dinero al personal.

2 comentarios:

  1. El tercer video posteado ya no existe :/

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  2. Cierto, cuando escribí la entrada estaba ahí colgado pero se ve que lo han quitado. Como ya no suelo actualizar el blog, lo que queda en la red son los contenidos que publiqué en su momento. Mis disculpas.

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